A veces la música no es un plan, sino una verdad a la que aferrarse. Para Ana Maes, ese momento llegó viviendo en Londres, cuando trabajaba en un laboratorio y se sentía perdida. Fue entonces cuando decidió apostar por lo que siempre había sentido dentro: vivir haciendo música.
Su forma de componer nace de la sensibilidad. En sus canciones aparecen la rabia, la tristeza, las dudas o los deseos; emociones que se transforman en letras y ritmo. Como artista se define con tres palabras: versátil, verdad y flow.
Influida por artistas como Little Simz, Mac Miller o Amy Winehouse, su música busca algo muy simple y profundo a la vez: crear un pequeño lugar donde parar, sentir y no estar tan solo.
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